Gay dice:
¿Saben cómo me doy cuenta de que la primavera llegó? Cuando un amigo cercano al que apodamos “La Julisa” anda detrás de los camiones recolectores de basura. No crean que se trata de una jota muy ecológica, ¡no!, resulta que tiene una debilidad por los mayates, esos supuestos hombres que les gusta enredarse con otros hombres pero que, según ellos, no se consideran gays porque toman el rol de activos y están casi siempre casados (qué subespecie tan rara, ¿no creen?).
Bueno, pues mi amigui es experta en encontrar mayates en los lugares más recónditos y resulta que su temporada de apareamiento inicia en una estación en la que dice le entra “un hormigueo extraño”, “un no se qué, que no se cómo”, así de claro lo define ella. El asunto es que la hormona se le alborota y desde hace tiempo trae de moda a los muchachos que recogen la basura, de los que dice tiene un chamagoso sex apeal, ese encanto que alguna vez encontró en los boleros, los policias, los taxistas, los ingnieros agrónomos y también en esos hombres que nos llaman “modositos”, pero cuando su mujer se descuida, corren en busca de “eso” que ellas no les pueden dar. Porque para anzuelos, los hombres tenemos una carnada más efectiva que, casualmente, en esta temporada anda más inquieta que nunca.
Bueno amores, me despido entonando la canción que mejor define a mi amiga “pasa y ligera”, quien sueña diariamente con la jarocha y no precisamente con Yuri: “Pasa ligera, la maldita primavera, pasa y ligera me hace daño sóoooooooolo a mí”.
Ella dice:
Después de acabar con toda rebaja de invierno que se me puso enfrente, ando muy angustiada con la llegada de la Primavera y no por el exceso de ropa, por supuesto, sino por lucir esas blusas de tirantes en colores brillantes y las minifaldas que van a estar totalmente in. Y es que después de un triste 2008 ya es hora de que algo de calorcito se nos venga encima. ¿No me digan que ustedes están dispuestos a esperar al amor de verano (no al amor de su vida, seamos realistas)? Yo no, y sé que muchas mujeres están de mi lado, así que es tiempo del viejo refrán que se aplica desde las abejas hasta las urgidas: “anda como burro en primavera”.
En Saltillito todavía quieren negar que el calor nos pone hot, sino basta con ver las miradas reprobatorias que dirigen las abuelitas a las adolescentes que se contonean en los centros comerciales, pero vamos, ¿de qué se alarman? Vayan a un antro y se darán cuenta que a las chicas les urge el calor para lucir sus mejores trapos, eso sí, muy, pero muy reducidos en tela. Ya estoy viendo al dedo acusador, pero momento, no se alarmen, que la falta de ropa no es pecado, es un anzuelo muy efectivo.
Él dice:
Lo he dicho antes y hoy lo ratifico: quienes son incapaces de encarar sus propias decisiones siempre necesitan pretextos. Para esto la Luna, para aquello el horóscopo, para lo otro “un trabajito”… y para la cachondez, la primavera.
¡Hipócritas! Basta echarle un ojo a las estadísticas de natalidad para comprobar que ninguna disminución de los apetitos carnales se da al concluir la primavera. O cuando cesa el verano. O al inicio del invierno… 365 días al año (incluidos, sobre todo, domingos y días festivos), todo mundo intenta comportarse como el conejo Energizer que sigue… y sigue… y sigue…
Claro, algunos fracasan en el intento… pero todos hacen la lucha.
Pero, como ocurre con muchas otras cosas, los modositos tratarán de escudarse en el incremento de la temperatura ambiental para justificar sus debilidades perennes.
Aunque al menos este año tendrían que cuidarse un poco en su intento por achacarle a la primavera el alza en sus ardores porque, por si no se han dado cuenta, ¡casi no ha hecho frío!
Ciudad Inteligente
Hace 16 años

1 comentario:
Ni madres… no es la primavera. O a poco no “lo hacen” (ayyy que alguien me diga que tan soez se puede ser en esta página) en invierno?
A mi la neta me prende más un diciembre, envuelta en un San Marcos con la carne de mi amorsote a un lado, tomándonos un Abuelita y dándonos calor mutuamente, como perdidos en hielo polar.
Lo que pasa con la primavera, es que todo mundo anda más encuerado, pero si la teoría del clima fuera determinante para el nivel de hormonas que uno despide, entonces la estación en la que andaríamos como burros sería el verano y no la tan mencionada primavera.
Yo apoyo a la especie masculina: no busquemos pretexto, que cualquier tiempo, cualquier clima y cualquier sol, es bueno pa’ darle calor al cuerpo.
Por cierto, a “ella” como que le hace falta.
Saludos
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